Subsidios y precios: la pelea por el gas

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Sin definiciones claras sobre el futuro del precio incentivo del gas en boca de pozo y la intención de “reformular” los subsidios a las empresas, la tensión entre el Gobierno Nacional y las operadoras se acrecienta.

En la última exposición del sector, el titular del IAPG (Instituto Argentino del Petróleo y Gas) fue tajante: “sin precio, no hay inversión”, reflejando el nivel al que ha llegado la puja entre las operadoras y el Ministerio de Energía por el precio del gas en boca de pozo, cuyo valor “estímulo” de US$ 7,50 el millón de BTU fue fijado en el Plan Gas y caería este 31 de diciembre.

Energía sólo ha garantizado, hasta el momento, un horizonte de precios para el gas no convencional y ninguna intención de mantener la misma propuesta para la producción tradicional.

En paralelo, se conoció que dicha cartera planifica además introducir cambios en la manera de transferir desde el Estado al sector gasífero los subsidios establecidos, que este año totalizarán unos US$ 2.000 millones, planteando que a partir de 2018 los canalizarían directamente a través de la demanda residencial -las subvenciones se otorgarán a las distribuidoras, como Metrogas, Gas Natural Fenosa y Camuzzi a la cabeza-, en lugar de subsidiar a las grandes productoras como YPF, Pan American Energy (PAE), Total, Wintershall y Pampa Energía.

Desde las operadoras advierten que el cambio en la instrumentación de los subsidios, según cómo se instrumente, podría afectar a la baja el nivel de inversión en los yacimientos de gas durante el año que viene, tanto en los campos ya maduros como en Vaca Muerta y otros proyectos no convencionales. Pese a que la “gran apuesta” del Gobierno es elevar la alicaída producción del hidrocarburo y bajar la millonaria factura de la importación de gas desde Bolivia y por barco de GNL, no parecería que estas medidas ayudaran en ese sentido.

Así las cosas, el debate y la puja están centrados hoy entre el ministro y las petroleras en cómo se desarrollará el negocio de gas a partir de 2018, algo vital para Santa Cruz, donde se ha avanzado en adjudicaciones de áreas tradicionales y en anuncios de inversión en los no convencionales, que podrían terminar muy afectados si no se logra un horizonte de precios que convalide la alta inversión que se deber realizar.

Otro impacto negativo es lo que fija el Presupuesto Nacional. El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, autorizó una partida para 2018 de $ 26.000 millones para el nuevo programa de estímulo al gas. Al tipo de cambio proyectado por el Ejecutivo ($ 19,30 según el proyecto de ley de presupuesto), son US$ 1.350 millones. Pero cerca de US$ 450 millones se destinarán a cubrir el costo del programa Tarifa Social, que beneficia a casi un 30% de los hogares. Es decir que el dinero disponible para subsidiar a las petroleras en 2018 rondaría los US$ 900 millones, menos de la mitad de lo previsto para este año y lejos de lo que pretendían las petroleras para continuar con el desarrollo de inversiones en campos que ya están en producción.

(Fuente: La Opinión Austral.)

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