Imputado de asesinar a remisero agredió a la policía

imputado de asesinar al remisero

Miguel Angel Sotello, el imputado por el homicidio de Fernando Schmidt, quien permanece bajo prisión preventiva en la Seccional Sexta, agredió por la espalda el viernes a la noche a un policía. Fue cuando los efectivos reducían a otro detenido, Juan Julio Serrano, que se resistió a una requisa en la celda que ocupan. Después de la refriega se secuestró en esa celda una faca y teléfonos celulares. La policía informó que uno de los presos se autolesionó golpeándose la cabeza contra la pared y que los revoltosos amenazaron con prenderse fuego.

Miguel Angel Sotello, de 18 años, quien permanece detenido con prisión preventiva en las celdas de la Seccional Sexta, atacó a un policía por la espalda en medio de un procedimiento de requisa en los calabozos.
Según informaron desde esa comisaría a El Patagónico, el viernes a la noche en medio de una requisa uno de los detenidos, identificado como Julio Serrano, intentó agredir a un policía con una faca, pero logró ser reducido con el apoyo de otros efectivos policiales.
Cuando ya todo estaba controlado dentro de la zona de calabozos, Sotello atacó por la espalda a uno de los policías que prestaba colaboración a su compañero.
De esa manera, el sospechoso de matar a puñaladas en la madrugada del 29 de febrero último al remisero de la agencia “Aleisa”, se trenzó en una refriega con el cabo Antinao quien finalmente lo redujo con la ayuda de sus compañeros.
Según informó la oficial principal Leonor Méndez, en la requisa finalmente se secuestraron diversos elementos que están prohibidos para los detenidos, como dos teléfonos celulares, cables USB, y cargadores de baterías.
En total las celdas de la Seccional Sexta albergan a siete detenidos, sobrepasando el límite de plazas.
El viernes a la noche, en medio de la refriega uno de los presos terminó con varios traumatismos en su cabeza. Según la policía, el detenido se autolesionó golpeando su cabeza contra la pared en procura luego de denunciar a los efectivos por la agresión.
También desde la Cmisaría Sexta dejaron constancia en el informe elevado a las autoridades judiciales, que los presos “amenazaron con prenderse fuego”.

CELDAS DE FUEGO, MUERTE Y FACAS

Las celdas de esa comisaría permanecieron largo tiempo clausuradas por las autoridades judiciales luego que el 10 de mayo de 2012, Angel “Gabito” Mirol (20) -imputado por el robo armado a la ferretería “Vittoria”- y Matías Mulheman (29) -el apodado “descuartizador del Moure”-, fallecieron a raíz de un incendio que se produjo en un calabozo que compartían.
Ambos sufrieron las consecuencias del fuego y el humo al quedar atrapados en un incendio de colchones y frazadas.
El Ministerio Público Fiscal, la Defensa Pública y peritos de Gendarmería Nacional iniciaron investigaciones para determinar las causas del siniestro y si hubo responsabilidad de los policías en el fallido rescate de los detenidos.
Tras culminar con las investigaciones preliminares y los peritajes, y ante la falta de lugares de detención que padecen las comisarías de Comodoro Rivadavia, se dispuso la habilitación de las celdas en 2013.
Mientras, el 4 octubre de 2014, otro preso, Franco Abadie cuando estaba detenido en uno de esos calabozos de esa comisaría le quitó el arma a un policía que la había sacado de la cartuchera y la había dejado en otro lugar para ingresar a las celdas.
Abadie la escondió en la celda lindante que compartía con otros presos. Pero fue delatado por las cámaras de seguridad. Ante la peligrosa situación los efectivos convocaron al Grupo Especial de Operaciones Policiales (GEOP). Se planificó el asalto, evaluando las diferentes maneras de poder irrumpir en la celda ante la peligrosidad del preso armado.
Los policías del GEOP arrojaron bombas disuasivas para generar desconcierto entre los presos. Así redujeron y esposaron a todos los detenidos y luego recuperaron la pistola.
A fines de 2015, otro detenido en esas celdas, Pablo Durán, denunció que bajo amenazas con facas por parte de otros internos, se vio obligado vía telefónica a solicitar a sus familiares que entregaran un auto y un televisor en un determinado domicilio. El líder de los presos extorsionadores era también Abadie.

(Fuente: El Patagonico.)

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