La U.C.R. denunció a Nilda Garré.

alfredo martinez

Los senadores Alfredo Martínez, Gerardo Morales, José Cano, Luis Nadenoff  y Ernesto Sanz presentaron formalmente frente a la justicia una denuncia penal contra la recientemente electa Embajadora frente a la OEA Nilda Celia Garré como autora “Defraudación a la función pública, enriquecimiento ilícito y falsedad manifiesta en sus declaraciones juradas”. Los senadores radicales Alfredo Martínez, Gerardo Morales, José Cano, Luis Nadenoff  y Ernesto Sanz presentaron formalmente frente a la justicia una denuncia penal contra la recientemente electa Embajadora frente a la OEA Nilda Celia Garré como autora “Defraudación a la función pública, enriquecimiento ilícito y falsedad manifiesta en sus declaraciones juradas” ya que , según la mencionada denuncia, Garré percibió doble remuneración por parte del estado, por ser titular del Registro del Automotor número 57 de la Capital Federal desde 1989 y por el cobro de su sueldo como funcionaria, además de la acusación que contra ella efectuó el Senador Cimadevilla (UCR Chubut) referido que la acusada se habría jubilada en 1986 a los 41 años, lo que permitiría inferir que goza de una jubilación especial. Pese a las denuncias la mayoría oficialista del Senado de la Nación aprobó el pliego de Nilda Garré para que represente al país ante la OEA.
Consultado al respecto el Senador santacruceño Alfredo “Freddy” Martínez afirmó “La declamación de la ética republicana y la violación de la misma de manera permanente e inmutable por parte del Gobierno Nacional es un sino que caracteriza la gestión del Poder Ejecutivo. Esta violación de valores como un efecto colateral del ejercicio de la política y de la gestión administrativa y justificación u ocultación de la misma conforma una praxis que no cesa: misteriosas cuentas en paraísos fiscales, licitaciones sospechosas, valijas misteriosas, enriquecimientos relámpago y un largo rosario de hechos y maniobras que   vienen golpeando y degradando los principios que se han jurado defender y sostener, poniendo en riesgo los pilares de la credibilidad del sistema democrático. A mí no me sorprende lo ocurrido con la señora Nilda Garré, como tampoco me ha sorprendido la  actitud corporativa de sus compañeros políticos en defenderla a capa y espada aún frente a la contundentes pruebas que hemos presentado.

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